El Matarraña brinda entre viñas, sabores y arte en una velada inolvidable
La magia del atardecer entre viñedos, el arte del vino y los sabores del Matarraña se dieron cita ayer, 31 de julio, en la experiencia enoturística “Entre Viñas y Sabores en el Matarranya”, una actividad organizada por la Asociación de Empresarios que reunió a 38 personas y combinó naturaleza, cultura, creatividad y gastronomía en un entorno único.

El evento arrancó con un paseo interpretativo por los viñedos, conducido por los hermanos Enrique y Javier Monreal del Mas de Torubio, quienes compartieron con entusiasmo los secretos del cultivo ecológico de la vid, las características del terreno, la historia de la finca y la filosofía que impregna cada botella de vino elaborada en esta bodega familiar. Con el sol cayendo entre cepas y aromas, los asistentes descubrieron no solo el paisaje, sino también el alma vitivinícola del territorio.


Con el atardecer como telón de fondo, llegó el momento creativo de la mano de Susana, la Bruixa Tintorera, que invitó a cada participante a pintar su propia copa de vino, en una propuesta artística y personal que llenó de color y risas los últimos rayos del día.


La jornada concluyó con una cata de vinos dirigida por los hermanos Monreal, acompañada de una cuidada selección de productos elaborados por socios de la AEM que pusieron en valor la calidad, el saber hacer y la esencia gastronómica del Matarraña.


Se sirvieron cocas tradicionales del horno Llerda, una de sardina y otra de tomate con pimiento asado; aceitunas y paté de olivas de Alcober e Hijos; y un delicioso hummus elaborado con garbanzos de Víctor Vidal, almendra de Proecmat y aceite de oliva virgen extra de Diezdedos, acompañado de tostadas de la panadería Domenech. Para acompañar el paté, se ofreció también un coc de aceite del mismo horno, que completó una experiencia gastronómica sencilla pero llena de sabor y autenticidad.


Una propuesta redonda que combinó naturaleza, vino, creatividad y gastronomía en una experiencia para los sentidos, que dejó a todos los asistentes con el mejor sabor de boca… y con muchas ganas de repetir.
Desde la AEM queremos agradecer especialmente a La Ojinegra por su implicación en la organización de la experiencia, así como a Susana (la Bruixa Tintorera) y a Javier y Enrique del Mas de Torubio por su colaboración, entrega y profesionalidad, que hicieron posible una jornada tan especial.